
ENTREVISTA CON_________________GERMÁN LÓPEZ BRAVO
«En el País Vasco es muy difícil y peligroso defender unos ideales debido al miedo»
Cerrateño de nacimiento y con su Palencia siempre en el corazón, Germán López Bravo, concejal y vocal en el siempre difícil Ayuntamiento de Ondarroa (Bilbao), ha demostrado en más de una ocasión que entiende la política como un servicio al ciudadano, ese servicio que le llevó recientemente a ser el único valiente capaz de presentarse en la constitución de la Corporación Municipal de la localidad bilbaína y a ignorar durante tres legislaturas los insultos, desprecios y agresiones de los seguidores de la extinta HB.J.J.L- Visto lo visto, lo suyo con la política debe de ser vocacional...
G.L.B- No. Hay muchas cosas más importantes que la política. Lo único, que en este mundo se está o no se está, no se puede andar con medias tintas. Lo que ha ocurrido en la última Corporación Municipal en Ondorroa es un desastre (por la incomparecencia por miedo de los nueve concejales del PNV, de los dos de EA y el de EB/Aralar que han llevado a crear una Comisión Gestora que se encargue del Consistorio del municipio bilbaíno). Lo que está claro es que hay que seguir estando ahí por todos esos ciudadanos a los que represento y que se merecen tener voz en este panorama político tan negro.
¿Cómo acaba un palentino en Ondarroa?
Conocía el pueblo porque viajaba allí desde Bilbao por negocios e hice muchas relaciones a lo largo de muchos años. Así que al final me presenté por el PP, partido que siempre había contado con un concejal en el Ayuntamiento, incluso cuando era AP (Alianza Popular) y coincidía con mi ideología, ya que soy conservador de nacimiento y liberal por conocimiento (risas).
Sin embargo, no era buena plaza para torear, debido a ser un tradicional feudo batasuno, ¿no es así?
Es cierto que es una población con un fuerte arraigo de la izquierda abertzale, pero habría que preguntarse el porqué. Y en esa respuesta el miedo jugaría un importante papel. Hay un auténtico terror promovido por estos sujetos. En los últimos comicios municipales nosotros (el PP) no hemos podido contar con interventores, tesoreros..., debido al pavor existente entre los ciudadanos de Ondarroa, pero no le ocurre sólo al PP, también le sucede lo mismo al PSOE y al resto de partidos democráticos.
Con estas condiciones, ¿qué siente cada mañana cuando tiene que desplazarse a realizar su labor diaria a la localidad?
A veces pienso «es el último día que vengo aquí y si de mí dependiese, borraría y limpiaría todos esas pintadas que rezan consignas en contra de mí o de mi partido». En esos momentos es muy importante el apoyo que recibo de mi mujer. Ella es esa fuerza que siempre está conmigo y que no me deja desfallecer. Le estaré siempre agradecido. No quiero tampoco dejar pasar la ocasión para agradecer todo el apoyo y el cariño que recibimos todos los cargos electos del PP en el País Vasco de nuestros compañeros de partido de Castilla y León y, concretamente, de Palencia, porque es muy importante. De verdad que no sé cómo devolverles ese cariño.
¿No siente nostalgia o envidia de esos colegas de partido que pueden ir tranquilamente a tomarse un café, por ejemplo en Palencia?
En muchas ocasiones sí. Nosotros en el País Vasco estamos haciendo otro tipo de política. Una política de primera línea en la que es muy difícil y peligroso defender cosas, aunque todos esperamos que algún día la situación cambie y podamos despertar de este mal sueño…
Para tratarse de un mal sueño como usted dice, la cabezadita ya va para largo… ¿hay alguna línea a seguir o una solución mágica que pueda acercar posturas?
Aquí la única salida es que se aprenda a conjugar el verbo convivir, aunque otra de las salidas es que algún partido democrático obtenga la mayoría absoluta, tanto a nivel local como nacional para conseguir sacar adelante distintas medidas. En este sentido el Partido Socialista se está equivocando, ya que hay que contar con el PP, porque es el partido mayoritario en el territorio español.
¿Cree que la situación se ha agravado por culpa de las medidas adoptadas por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero?
Sin ninguna duda y no porque haya intentado acabar con ETA, sino porque cada día plantea una política diferente y no ha sabido pararse cuando le han respondido que no van a abandonar las pistolas. Además, se ha rodeado muy mal. El problema del País Vasco no es sólo de los vascos, es de todos los españoles e, incluso, de todos los europeos. Tengo que añadir que también puede que la culpa sea mía y del de al lado, ya que qué hemos hecho nosotros para solucionar el conflicto. Hasta ahora sólo se ha apostado por dejar que el tema avance a ver qué sucede, pero lo que está claro es que sólo se puede poner fin a esta situación de manera democrática.
Sin embargo, ¿no cree que Jose María Aznar o Mariano Rajoy hubiesen hecho exactamente lo mismo que Zapatero?
Está claro que todos los presidentes intentarán acabar con el problema vasco, pero hay distintas formas de hacerlo y el Ejecutivo socialista no tiene clara la línea a seguir y el PP siempre ha tenido muy claro cuál es el camino para acabar con ETA.
¿Existe diferencia en las relaciones entre los dos grandes partidos en el País Vasco?
Sí. Las situaciones son diferentes, aunque igualmente nos sentimos arrinconados por el resto de partidos como ocurre a nivel nacional. Así que tendremos que conseguir la mayoría absoluta sí o sí.
Sin embargo, en el primer mandato de José María Aznar, el líder popular pacto con los nacionalistas, situación que ahora sería una utopía, ¿ha cambiado el PP a lo largo de estos años?
Nosotros no hemos cambiado, como ya he dicho antes. El PP tiene muy claro cual es el camino a seguir y en esas vamos a continuar para conseguir lo mejor para el futuro.
Dispone de un blog en Internet a modo de cuaderno de bitácora donde explica, día a día, lo que sucede en Ondarroa, ¿cuál cree que es el papel de los medios de comunicación en el problema vasco?
Deben tener más peso e involucrarse más. Muchas veces he echado en falta a los medios en esos plenos y juntas en los que las descalificaciones e incidentes eran la tónica predominante. Casi nunca se atreven a acercarse y deberían ser el megáfono de la realidad que se vive.
¿Regresaría a Palencia a continuar su vida política?
Ya estuve, pero, por ahora, tengo que devolver la confianza depositada en mí a esas personas que me han escogido y luchar por defender los valores democráticos y constitucionales.


